Crece la tensión entre EE.UU. y Cuba
Donald Trump afirmó que “tomará Cuba casi de inmediato” y generó alarma internacional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a quedar en el centro de la escena internacional tras afirmar que tomará el control de Cuba “casi de inmediato”, en el marco de una cena privada realizada en Florida.
El episodio tuvo lugar en el Raymond F. Kravis Center for the Performing Arts, durante un evento organizado por el Forum Club. Allí, Trump sostuvo que, tras finalizar su “trabajo” en Irán, enviaría el portaviones USS Abraham Lincoln al Caribe, insinuando un escenario de presión militar sobre la isla.
Según relató, la embarcación se ubicaría frente a la costa cubana, lo que —en tono que algunos de sus colaboradores calificaron como jocoso— derivaría en una rendición. Sin embargo, las declaraciones no pasaron desapercibidas y generaron preocupación por el contexto en el que fueron realizadas.
Ese mismo día, Trump firmó un nuevo paquete de sanciones contra Cuba, orientado a sectores clave como el energético, minero, de Defensa y financiero. Las medidas también incluyen restricciones a bancos extranjeros y limitaciones migratorias, en una ampliación de las presiones iniciadas a comienzos de año.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó el bloqueo como “genocida”, mientras que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla lo definió como un “castigo colectivo al pueblo cubano”.
La escalada se da en un contexto de creciente tensión regional, marcado por la crisis energética en la isla y la caída del apoyo venezolano tras el debilitamiento del gobierno de Nicolás Maduro.
En paralelo, la comunidad internacional sigue de cerca la situación. Países como Alemania, a través de su canciller Friedrich Merz, han rechazado cualquier posibilidad de intervención militar y promueven una salida basada en el diálogo.
Mientras tanto, en Cuba se multiplican las manifestaciones en defensa de la soberanía, en un escenario marcado por dificultades económicas, cortes de energía y una creciente presión externa que no da señales de disminuir.