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Subsidio cruzado: cómo aprovechar promociones y ahorrar hasta $334.000 al mes

Del día elegido para ir al supermercado a compartir una cuenta de streaming: las empresas ofrecen precios diferentes según el comportamiento de cada cliente. Con planificación, algunos consumidores pueden reducir significativamente sus gastos.
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Cada vez que una persona aprovecha una promoción, compra un pasaje con anticipación o elige compartir una suscripción, no solo está consiguiendo un precio más bajo. Está participando de una estrategia comercial conocida como subsidio cruzado, mediante la cual las empresas compensan los descuentos que ofrecen a determinados consumidores con los precios que pagan otros.

La lógica es sencilla: no todos los clientes tienen la misma sensibilidad al precio. Algunos buscan promociones, comparan alternativas y modifican sus hábitos para pagar menos. Otros necesitan comprar en un determinado momento y tienen menos margen para esperar.

“Las empresas saben que no todos sus clientes son iguales. A algunos les bajan el precio para asegurarse la compra, mientras que a otros les mantienen el precio pleno”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Supermercado: cambiar el día puede hacer la diferencia

Un ejemplo aparece en las promociones bancarias de supermercados.

En un caso planteado por Di Pace, una compra de $30.000 puede tener un reintegro del 30% al realizarse un miércoles con determinadas promociones y medios de pago, hasta alcanzar un tope semanal de $12.000.

La misma compra realizada otro día y sin ese beneficio no tendría el descuento.

El producto no cambia. Lo que cambia es la combinación de día, tarjeta y promoción.

La estrategia busca atraer a consumidores que tienen flexibilidad para decidir cuándo hacer sus compras. Para quienes necesitan comprar sin esperar una promoción, el precio termina siendo mayor.

Cine: la misma película por la mitad

El mecanismo también puede verse en las entradas de cine.

Una entrada que cuesta $18.800 durante determinados días puede reducirse a $9.400 los miércoles.

La sala, la película y la butaca son las mismas. La diferencia está exclusivamente en el momento elegido para consumir.

El descuento apunta a llenar las salas en jornadas con menor demanda. Quien puede modificar su rutina aprovecha el precio reducido, mientras que quienes prefieren concurrir durante el fin de semana suelen pagar más.

Pasajes: anticiparse puede ahorrar cientos de miles de pesos

En los viajes, la diferencia puede ser todavía mayor.

Un ejemplo muestra un pasaje Buenos Aires-Bariloche que, en una tarifa económica, puede costar alrededor de $139.360 si se compra con seis meses de anticipación.

El mismo vuelo adquirido una semana antes puede llegar a $413.018.

Las aerolíneas utilizan sistemas de precios dinámicos que tienen en cuenta factores como la anticipación de compra, la demanda y la disponibilidad.

Por eso, quien organiza su viaje con tiempo suele encontrar tarifas más bajas, mientras que quien necesita viajar a último momento puede encontrarse con precios mucho más elevados.

Streaming: compartir también reduce el costo

Las plataformas digitales ofrecen otro ejemplo.

En el caso planteado para Spotify, una cuenta individual cuesta $3.299 mensuales, mientras que un plan familiar de $5.499 puede ser utilizado por hasta seis personas.

Si se divide el costo entre seis integrantes, cada uno paga aproximadamente $916,50, muy por debajo del precio individual.

También existe la alternativa gratuita con publicidad, que elimina el pago directo del usuario a cambio de que la plataforma genere ingresos mediante anuncios.

Cómo llegar a un ahorro de $334.000

La combinación de distintas estrategias puede generar una diferencia importante en el presupuesto mensual.

Elegir el día de una promoción en el supermercado, aprovechar las jornadas de cine con descuentos, comprar pasajes con anticipación y dividir servicios digitales entre varios usuarios son ejemplos de comportamientos que permiten reducir el gasto.

Según los casos analizados, un consumidor que organiza sus decisiones alrededor de estas alternativas puede alcanzar un ahorro de más de $334.000 en un mes frente a los precios de referencia de cada servicio.

La clave está en que no todos los descuentos requieren gastar menos en términos absolutos: muchas veces simplemente exigen cambiar el momento o la forma de compra.

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La explicación está en la elasticidad

Detrás de esta estrategia comercial aparece un concepto de la microeconomía: la elasticidad de la demanda.

Una persona tiene una demanda más elástica cuando puede cambiar fácilmente de producto, marca, proveedor o momento de compra ante una variación de precios.

En cambio, cuando existen pocas alternativas o la necesidad de consumo es inmediata, la demanda tiende a ser más inelástica.

“Cuando la demanda es elástica, bajar el precio puede aumentar el ingreso total porque el mayor volumen de ventas compensa el menor margen por unidad. Cuando es inelástica, ocurre lo contrario”, explicó Di Pace.

Esto permite a las empresas crear diferentes precios para distintos perfiles de consumidores.

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El sistema funciona mientras existan clientes dispuestos a pagar el precio completo

El subsidio cruzado tiene, sin embargo, un límite.

Las promociones pueden sostenerse mientras haya suficientes consumidores que paguen el precio pleno o que compren en condiciones menos favorables.

El problema aparece cuando quienes históricamente eran considerados clientes “cautivos” empiezan a comparar más, migrar a segundas marcas, buscar alternativas o aprovechar promociones de la competencia.

En ese escenario, la empresa puede perder simultáneamente ventas entre quienes buscaban descuentos y margen entre quienes antes pagaban el precio completo.

Por eso, más que una simple estrategia de promociones, el subsidio cruzado implica segmentar a los consumidores según sus hábitos y sensibilidad al precio.

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Para quien compra, el concepto deja una enseñanza concreta: muchas veces el ahorro no está en dejar de consumir, sino en elegir cuándo, cómo y con qué medio de pago hacerlo.

La próxima vez que una promoción permita pagar mucho menos por el mismo producto o servicio, detrás del descuento probablemente haya una estrategia comercial diseñada para identificar quién está dispuesto a esperar, comparar o cambiar sus hábitos para conseguir un mejor precio.

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