lunes 14 de septiembre de 2026
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Los argentinos comen cada vez menos carne: el consumo cayó a 46 kilos por persona

El consumo de carne vacuna cayó 9,5% interanual en agosto y bajó a 46 kilos por habitante, mientras los cortes aumentaron 51,2% en un año.
lunes 14 de septiembre de 2026

El consumo de carne vacuna en Argentina cayó 9,5% interanual en agosto y quedó en 46 kilos por habitante al año, el nivel más bajo de la serie de CICCRA, que comienza en 2005. La caída coincide con una menor oferta de carne para el mercado interno y un aumento de los precios de los cortes, que subieron 51,2% en un año.

El dato surge del informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). La estimación del consumo por habitante surge del promedio móvil de los últimos 12 meses y muestra una reducción de 4,9 kilos respecto de agosto de 2025, cuando el indicador se ubicaba en 50,9 kilos.

El retroceso marca un fuerte contraste con los niveles de años anteriores: entre 2005 y 2010, el consumo de carne vacuna había superado los 60 kilos por persona.

Menos carne para el mercado interno

Entre enero y agosto, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 1,377 millones de toneladas res con hueso, un 11,3% menos que durante los primeros ocho meses de 2025.

La diferencia representa unos 175.600 toneladas menos destinadas al consumo interno.

La menor disponibilidad estuvo relacionada con la caída de la producción. En los primeros ocho meses del año, la producción de carne vacuna descendió 6,8% interanual, hasta 1,944 millones de toneladas.

La faena también retrocedió con fuerza: se procesaron 8,13 millones de cabezas, una baja del 9,9% frente al mismo período del año anterior.

Al mismo tiempo, una proporción mayor de la producción se destinó al exterior.

Las exportaciones de carne vacuna crecieron 6,5% interanual entre enero y agosto y alcanzaron las 567.400 toneladas res con hueso. Así, el mercado externo pasó a absorber el 29,2% de la producción, frente al 25,6% de un año atrás.

En sentido contrario, la participación del mercado interno bajó del 74,4% al 70,8%.

El informe vincula parte de ese crecimiento exportador con la cuota habilitada por Estados Unidos a fines de 2025. Estados Unidos e Israel compensaron parcialmente la menor demanda proveniente de China, que continúa siendo el principal comprador de carne argentina.

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La carne aumentó más que la inflación

La menor disponibilidad de hacienda también se trasladó a las góndolas y carnicerías.

Según CICCRA, los cortes vacunos aumentaron 51,2% interanual en agosto, muy por encima del incremento del 33,2% del nivel general de precios.

Entre los cortes relevados, la carne picada común aumentó 52,7% en un año; el asado, 52,1%; el cuadril, 51,9%; la nalga, 50%; y la paleta, 49%.

Las hamburguesas congeladas registraron incluso una suba superior, del 56,6% interanual.

En la comparación mensual, el comportamiento fue mucho más moderado: el rubro carnes y derivados aumentó 0,2%, mientras que los cortes vacunos subieron en promedio 0,5%.

El pollo, en cambio, mostró una baja mensual del 0,5%. En términos interanuales, la carne vacuna se encareció 21,8 puntos porcentuales más que el pollo.

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La exportación gana peso

El aumento de los envíos al exterior también se reflejó en los ingresos del sector.

En julio, las exportaciones de carne vacuna generaron US$446,6 millones, un aumento del 34% interanual. El incremento estuvo explicado tanto por mayores cantidades comercializadas como por una mejora de los precios.

China concentró el 35,3% de la facturación, con US$157,6 millones. Estados Unidos representó el 20,8%, con US$92,8 millones, mientras que Israel aportó el 20,1%, equivalente a US$89,7 millones.

Alemania y Países Bajos completaron los principales destinos, con participaciones del 7,2% y 4,5%, respectivamente.

En conjunto, esos cinco mercados concentraron casi nueve de cada diez dólares generados por las exportaciones de carne vacuna.

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El escenario combina así tres movimientos que impactan directamente sobre el consumidor argentino: una menor producción, una mayor proporción de carne destinada a la exportación y un fuerte aumento de los precios internos.

La consecuencia más visible aparece en el consumo. Con 46 kilos por habitante, el indicador se encuentra en el nivel más bajo de la serie analizada por CICCRA y confirma un cambio en los hábitos de consumo que se profundizó durante los últimos años.

El desafío para el mercado interno pasa ahora por recuperar capacidad de compra y disponibilidad, mientras el sector ganadero enfrenta una demanda externa que continúa ofreciendo oportunidades de exportación.

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