Un joven recurrió a mediación para ver a su hermano
En un trámite poco habitual dentro del Fuero de Familia y del servicio de Mediación del Poder Judicial en Cipolletti, un joven mayor de edad logró suscribir un acuerdo formal para restablecer el vínculo y mantener contacto frecuente con su hermano menor de edad. La iniciativa no fue promovida por ninguno de los progenitores, sino por el propio hermano mayor, quien buscó una instancia institucional para garantizar el derecho a la vinculación fraterna.
Tras la separación de los padres, el joven continuó residiendo con el padre, mientras que el niño permaneció bajo la convivencia de la madre en una localidad del Alto Valle. Ante la falta de fluido contacto entre ambos, el mayor acudió al Centro Judicial de Mediación para fijar pautas operativas con la madre del menor.
Días de visita y esquema de comunicación remota
El proceso contó con la participación de una mediadora oficial, una comediadora y la asistencia de defensoras públicas especializadas en la materia. Tras las deliberaciones, las partes consensuaron un régimen mixto que combina salidas presenciales y contacto telefónico:
- Encuentros presenciales: se llevarán a cabo dos veces por semana, los días martes y domingos, en espacios públicos coordinados previamente entre las partes.
- Llamadas telefónicas: se acordaron cuatro comunicaciones semanales para mantener la cotidianeidad.
- Acompañamiento inicial: durante las primeras tres salidas estará presente la madre del niño; posteriormente, las actividades se desarrollarán exclusivamente entre los hermanos, sin la intervención de los adultos.
Respeto a la voluntad del menor y pautas de convivencia
El documento firmado incorporó previsiones específicas sobre la autonomía progresiva del niño, estableciendo que la madre atenderá las llamadas pero respetará la decisión del menor si en alguna oportunidad prefiere no hablar, notificando a su hermano para reprogramar el contacto.
Asimismo, tanto el joven como la madre del menor asumieron el compromiso de mantener una relación de respeto mutuo, priorizar el bienestar del niño y evitar el traslado de cualquier desavenencia entre adultos al ámbito de la vinculación fraterna.