Se disparó la venta de pirotecnia en Países Bajos ante la prohibición que regirá desde 2026
La venta de pirotecnia en Países Bajos registró un fuerte incremento en la previa de Año Nuevo, impulsada por la prohibición total que comenzará a regir a partir de 2026. Ante este escenario, miles de ciudadanos acudieron masivamente a los comercios especializados para asegurarse fuegos artificiales en lo que será la última oportunidad legal de utilizarlos durante las celebraciones.
La medida fue aprobada en abril por la Cámara de Representantes y el Senado, que sancionaron una legislación que prohíbe tanto la venta como el uso de pirotecnia a nivel nacional. Si bien la norma comenzará a aplicarse dentro de un año, el anuncio generó un efecto inmediato en el mercado, con pedidos anticipados que superan ampliamente los niveles habituales.
Desde el sector comercial confirmaron que diciembre muestra cifras inusuales. Las asociaciones de pirotecnia señalaron que las ventas en tiendas físicas crecieron de manera sostenida, luego de un año previo que ya había dejado ingresos por 118 millones de euros. Bas Potjes, propietario de un comercio en la ciudad de Zwolle, explicó que el gasto promedio por cliente aumentó considerablemente: “Creo que todo el mundo quiere intentarlo por última vez”.
El próximo Consejo de Ministros deberá definir los aspectos operativos de la aplicación de la ley, así como los mecanismos de compensación económica para los comerciantes que se verán afectados por el cierre definitivo del mercado formal. Mientras tanto, los minoristas coinciden en que el volumen actual de ventas representa un récord histórico para una industria que atraviesa su etapa final.
Debate social entre seguridad y tradición
La prohibición reavivó un intenso debate social. Muchos consumidores expresaron su descontento y defendieron el uso de fuegos artificiales como parte de la identidad cultural de las celebraciones de Año Nuevo. “Probablemente sea el último año que podamos lanzar fuegos artificiales”, lamentó un joven comprador, quien calificó la medida como una pérdida para la tradición festiva.
Otros sectores de la sociedad sostienen que la restricción no aborda las causas reales de los accidentes, que suelen estar asociados al consumo de alcohol o al uso de pirotecnia ilegal. “Es solo un día al año, es una fiesta”, argumentó un consumidor, aunque reconoció que cada temporada se registran lesiones graves.
Mientras continúa la discusión pública entre seguridad y costumbre, los ciudadanos agotan el stock disponible bajo la certeza de que, tras este Fin de Año, la pirotecnia dejará de formar parte del paisaje festivo en las calles neerlandesas.