Vacacionaba en la zona cordillerana y encontró garrafas de gas en un sendero
El hallazgo se produjo durante una caminata recreativa y fue realizado por el comisario César Deoseffe, jefe de la Comisaría 52, quien se encontraba de licencia y vacacionando con su familia. Las garrafas aparecieron en un sendero del lago Ruca Choroi, el lago más cercano a Aluminé, dentro de una zona de bosque afectada por el gran incendio forestal de 2014.
Deoseffe relató en diálogo con LU5, que estaba “de licencia, con la familia y unos amigos, haciendo una caminata” hacia el mirador del lago, un circuito señalizado únicamente para caminatas y con una fuerte pendiente.
Una zona agreste y sin autorización para acampar
El sendero atraviesa un bosque de araucarias y no cuenta con sectores habilitados para acampe ni para encender fuego. Al detenerse a descansar debajo de una araucaria, el comisario encontró dos garrafas pequeñas de gas, utilizadas habitualmente en calentadores portátiles.
“No era una sola, eran dos: una estaba media llena y la otra vacía”, explicó, y remarcó que el hallazgo le resultó llamativo porque “no es un lugar donde se pueda acampar”.
Garrafas pequeñas, pero con alto potencial de riesgo
Aunque de tamaño reducido, Deoseffe advirtió que este tipo de envases representa un serio peligro en entornos naturales. “Son altamente peligrosas. Con el sol o con fuego pueden explotar de una manera importante”, señaló.
En ese sentido, explicó que encontrar este tipo de elementos supera la problemática habitual de los residuos. “Uno siempre levanta una botella o una lata, pero esto es distinto”, agregó.
El recuerdo del incendio forestal de 2014
El hallazgo se produjo en un sector que aún muestra las secuelas del incendio forestal de gran magnitud ocurrido en 2014, que se extendió desde el lago Ruca Choroi hacia Ñorquinco y demandó meses de trabajo de brigadistas, bomberos, fuerzas de seguridad y pobladores.
“Uno ve el bosque quemado y piensa cuántas generaciones van a pasar hasta que vuelva a ser lo que era”, expresó el comisario, al referirse al impacto ambiental que dejó aquel siniestro.
Las retiró del lugar como medida preventiva
Ante el riesgo que implicaban, Deoseffe decidió retirar las garrafas del sendero. Aclaró que no actuó en carácter de autoridad policial, sino como visitante. “No fue ningún procedimiento. El de la caminata fui yo, como turista, y no podía dejarlas ahí”, explicó.
El comisario también advirtió que un eventual foco ígneo en ese sector sería extremadamente difícil de controlar debido a la topografía y la densidad del bosque. “Un incendio allá arriba es muy complicado de apagar”, sostuvo.
El sendero conecta el mirador del lago Ruca Choroi con el lago Quillén y forma parte de los circuitos habilitados por parques nacionales exclusivamente para caminatas. El episodio volvió a poner en foco la importancia del cuidado del ambiente y la prevención de incendios en áreas naturales protegidas.