Ucrania investiga la ejecución de más de 300 prisioneros de guerra y denuncia extrema brutalidad rusa
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) investiga la posible ejecución de más de 300 prisioneros de guerra ucranianos a manos del Ejército ruso desde el inicio de la invasión en 2022. Según las autoridades, los casos incluyen métodos de extrema violencia y podrían constituir crímenes de guerra.
Desde febrero de ese año hasta abril de 2026, se abrieron al menos 116 investigaciones vinculadas a estos hechos.
Crímenes de guerra: ejecuciones, decapitaciones y torturas
Las pesquisas se concentran en zonas de combate como Donetsk y la región rusa de Kursk, donde se documentaron asesinatos masivos, decapitaciones y desmembramientos.
Las autoridades ucranianas sostienen que existe un patrón sistemático en este tipo de prácticas, lo que refuerza la hipótesis de crímenes de guerra organizados.
Militares rusos bajo investigación
De acuerdo con la información oficial, al menos nueve militares rusos fueron identificados como principales responsables de estos actos. Otros siete permanecen bajo investigación y cinco ya recibieron condenas judiciales.
El SBU también señaló que existen pruebas de que oficiales de alto rango habrían incentivado este tipo de conductas en el campo de batalla.
Vinculan declaraciones de Putin con los hechos
El jefe del área de investigación del SBU, Andri Shvets, vinculó estos crímenes con declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien en 2024 calificó a combatientes ucranianos como “terroristas que podían ser aniquilados”.
Según Ucrania, este tipo de discursos pudo haber influido en la conducta de las tropas.
Riesgo nuclear: ataques cerca de centrales
En paralelo, las autoridades denunciaron que Rusia intensificó ataques con drones y misiles en zonas cercanas a instalaciones nucleares clave.
Se reportaron trayectorias de misiles hipersónicos cerca de la planta de Chernobyl y de la central de Khmelnytskyi, lo que encendió alarmas internacionales.
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, pidió “máxima prudencia” para evitar un accidente nuclear.
Deportación de menores: otro foco de preocupación
En paralelo a las investigaciones, Ucrania confirmó la repatriación de más de 2.100 niños que habían sido trasladados a Rusia desde territorios ocupados.
El gobierno ucraniano considera estas deportaciones como crímenes contra la humanidad, en línea con evaluaciones de organismos internacionales.
La investigación sobre ejecuciones de prisioneros se suma a una serie de acusaciones contra Rusia por violaciones al derecho internacional humanitario.