Por qué nunca deberías guardar juntas las papas y las cebollas
Aunque es una costumbre muy extendida en los hogares, almacenar papas y cebollas en el mismo cajón, bolsa o recipiente puede hacer que se deterioren más rápido de lo esperado. Así lo advirtió una especialista en seguridad alimentaria, quien explicó que la clave está en la liberación de etileno, un gas natural presente en distintos vegetales que influye directamente en los procesos de maduración.
En el caso de las papas, este tubérculo continúa generando etileno incluso después de ser cosechado. Cuando se encuentra en contacto cercano con otros alimentos, acelera su envejecimiento. Las cebollas, por su parte, son especialmente sensibles a este gas: pueden brotar antes de tiempo, perder firmeza y reducir notablemente su vida útil.
El problema se agrava cuando ambos alimentos se guardan en espacios cerrados o con poca ventilación, ya que el etileno se concentra y potencia el deterioro. Esto impacta en su textura, olor, color y calidad general, haciendo que se arruinen en menos días.
Cómo conservarlos correctamente
Para las papas, la recomendación es mantenerlas sin lavar en un lugar fresco, seco, oscuro y ventilado. Es importante evitar las bolsas plásticas cerradas, ya que retienen humedad y favorecen la aparición de brotes o manchas verdes.
Las cebollas deben almacenarse en condiciones similares, pero siempre separadas de las papas. Lo ideal es usar redes, bolsas de papel o canastos abiertos que permitan la circulación de aire.
Cuando la cebolla ya está cortada, el almacenamiento cambia: debe guardarse en la heladera dentro de un recipiente hermético, para evitar que pierda frescura y que su olor se transfiera a otros alimentos.