Opinión
Los delincuentes ya no caminan tranquilos por Neuquén
La realidad ha cambiado. Y no sólo lo acreditan los datos estadísticos sobre la baja del delito, sino también la multiplicación de los allanamientos y las detenciones a lo largo y ancho de la provincia. Eso llevó a que, a dos años del inicio de la actual gestión de gobierno, los delincuentes ya no puedan caminar tranquilos por Neuquén.
La herencia que el gobierno de Omar Gutiérrez le dejó al de Rolando Figueroa en materia de seguridad fue, sin dudas, de las más pesadas en virtud de una larga lista de desaciertos que tuvieron a sus principales intérpretes en las entonces titulares del área: Vanina Merlo, primero y Marianina Domínguez, después.
Recién con el cambio de gobierno llegaron las inversiones en móviles, chalecos y armamento, que tuvieron un peso fundamental en el salto de calidad. La capacitación e incorporación de personal, también. Pero quizá la decisión más fuerte fue la de combatir al último eslabón del narcotráfico (el de la venta) con herramientas y recursos provinciales.
Antes esa tarea estaba en la órbita de la Justicia Federal, que no daba abasto. Las consecuencias eran nefastas, el delito se propagaba y la gestión de Gutiérrez miraba para otro lado.
En cambio, el gobierno de Figueroa salió a dar la batalla y los resultados no se hicieron esperar. Es que como el narcotráfico atraviesa a un amplio abanico de delitos (robos, violencia, etc.) atacarlo fue atacarlos a todos.
Así la Policía y la Justicia no sólo consiguieron encerrar a infinidad de indeseables malvivientes, sino que demolieron las guaridas en las que vendían drogas y les secuestraron camionetas, que fueron puestas al servicio de la lucha contra el hampa.
La sociedad notó rápidamente el cambio y eso generó un lazo de confianza. A punto tal que muchos de los llamados golpes al narcotráfico son consecuencia de denuncias anónimas que realizan los vecinos a los canales que habilitó la provincia.
Los casos son muchos y se suceden unos tras otros. Por eso alcanzará con recordar tres de los más recientes y comprender la amplitud territorial.
En la ciudad de Neuquén hubo dos operativos que permitieron detener a cuatro criminales y secuestrar más de 200 gramos de cocaína, armas, cartuchos, marihuana y, entre otras cosas, más de 750 mil pesos en efectivo. Las dos investigaciones se originaron por denuncias anónimas en la aplicación Neuquén Te Cuida, lo que subraya la confianza de los vecinos en las políticas de seguridad. Uno de los allanamientos fue en el barrio HiBePa y el otro en el barrio Atahualpa.
En Rincón de los Sauces detuvieron a tres sujetos (dos hombres y una mujer) que quedaron a disposición de la Justicia y a los que les aplicaron prisión preventiva, mientras avanza la causa que se había iniciado el 5 de enero último, a partir de una denuncia anónima. Y en Plaza Huincul detuvieron a dos malandras y secuestraron una gran cantidad de estupefacientes que se encontraban fraccionados y listos para su venta.
No son hechos aislados, sino todo lo contrario. En enero se supo que la cantidad total de delitos en la provincia de Neuquén cayó un 30 por ciento en 2025 respecto de 2024.
“El resultado se apoya en la mayor presencia policial, inversiones en equipamiento, profesionalización y políticas preventivas impulsadas por la Provincia. Neuquén consolidó una tendencia descendente durante los dos primeros años de gestión del gobernador Rolando Figueroa”, señalaron desde la administración provincial.
Se sabe que, por una larga lista de motivos que no vienen al caso repasar, recuperar el terreno que gana la delincuencia es en extremo complicado. Pero -y aunque aún falta mucho- Neuquén lo logró tanto con inversiones como -y muy especialmente- con una firme decisión. Cada hecho delictivo es un drama en sí mismo. Eso es innegable. Pero en Neuquén el que las hace las paga.