Crearon una computadora con neuronas humanas vivas que aprendió sola a jugar Doom: así funciona el primer “cerebro biológico” en un chip
Una startup australiana dio un paso que hasta hace poco parecía ciencia ficción: construir una computadora que funciona con neuronas humanas reales cultivadas en laboratorio. El dispositivo, llamado CL1, fue desarrollado por Cortical Labs y demostró que puede aprender tareas simples, como jugar al clásico videojuego Doom, tomando decisiones en tiempo real.
A diferencia de los sistemas de inteligencia artificial tradicionales, que simulan redes neuronales mediante software, este equipo utiliza tejido neuronal vivo conectado a un chip de silicio. Las neuronas reciben señales eléctricas que representan información del entorno digital y responden generando acciones dentro del sistema.
El proyecto se presentó públicamente en el Mobile World Congress de Barcelona en marzo de 2025 y fue descrito por sus creadores como la primera computadora biológica comercializable del mundo.
Cómo funciona CL1, la computadora con neuronas humanas cultivadas
En el centro del dispositivo hay aproximadamente 800.000 neuronas humanas, generadas a partir de células madre reprogramadas obtenidas de muestras de piel y sangre de donantes adultos.
Estas neuronas crecen sobre una matriz de electrodos que permite:
enviar impulsos eléctricos al cultivo neuronal
registrar su actividad en tiempo real
traducir las respuestas biológicas en comandos digitales
Durante la demostración pública con el videojuego Doom, el sistema utilizó unos 200.000 neuronas para interpretar la información del juego convertida en señales eléctricas.
A partir de esos estímulos, el cultivo neuronal fue capaz de aprender a moverse, apuntar y reaccionar dentro del entorno digital.
Aunque la demo aún no es un estudio científico revisado por pares, el equipo ya había demostrado el principio en 2022, cuando publicó en la revista científica Neuron que cultivos neuronales similares aprendieron a jugar Pong en pocos minutos.
Por qué las computadoras biológicas podrían cambiar la industria de la IA
Uno de los argumentos centrales detrás de esta tecnología es el consumo energético.
Mientras que los grandes modelos de inteligencia artificial actuales requieren centros de datos que consumen enormes cantidades de electricidad, el cerebro humano funciona con apenas unos 20 vatios, equivalente al consumo de una lámpara de bajo consumo.
Según el director científico de Cortical Labs, Brett Kagan, un rack con 30 unidades CL1 consume menos de un kilovatio en total.
Esto no significa que la tecnología compita directamente con las GPU utilizadas para entrenar modelos de IA, sino que apunta a otro tipo de aplicaciones, como:
robótica adaptativa
descubrimiento de fármacos
modelado de enfermedades neurológicas
sistemas capaces de aprender con pocos datos
Dos caminos tecnológicos: Neuralink y las computadoras biológicas
El desarrollo también abre una nueva carrera tecnológica entre dos enfoques distintos.
Por un lado, empresas como Neuralink trabajan en implantar chips en el cerebro humano para conectar la mente con computadoras.
Por otro, proyectos como el de Cortical Labs hacen lo contrario: llevar tejido biológico al hardware digital.
En este caso, el cerebro no se conecta a la máquina. El tejido neuronal se convierte directamente en el procesador del sistema.
Aunque hoy parecen caminos opuestos, varios especialistas creen que ambas tecnologías podrían converger en el futuro en sistemas híbridos entre biología y computación.
El modelo de negocio: acceso a neuronas humanas desde la nube
El CL1 tiene un precio estimado de 35.000 dólares por unidad, pero la empresa también lanzó un servicio llamado “Wetware as a Service”.
Este modelo permite a investigadores acceder remotamente a cultivos neuronales vivos a través de la nube, pagando cerca de 300 dólares por semana, sin necesidad de tener un laboratorio propio.
Entre los inversores del proyecto aparece In-Q-Tel, el fondo de capital de riesgo vinculado a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos.
El debate ético que abre la computación con tejido humano
Los investigadores aseguran que los cultivos neuronales utilizados en el CL1 no tienen estructura ni complejidad suficiente para generar conciencia.
Sin embargo, el avance plantea preguntas que todavía no tienen respuesta clara:
qué límites éticos tendrá esta tecnología
cómo se regulará el uso de tejido humano en computación
qué ocurrirá si estos sistemas escalan en complejidad
Actualmente no existe un marco regulatorio específico para este tipo de computadoras biológicas.
Una nueva frontera en la relación entre biología y tecnología
Durante décadas, el progreso informático se midió en transistores y potencia de cálculo. El desarrollo de sistemas híbridos entre biología y silicio sugiere que el futuro podría avanzar en otra dirección.
El experimento de Cortical Labs muestra que la biología no solo inspiró a la inteligencia artificial, sino que ahora puede convertirse en parte directa del hardware computacional.
Por ahora, el hito es simple pero simbólico: un cultivo de neuronas humanas aprendiendo a jugar un videojuego.