Alerta por deudas: la morosidad en créditos no bancarios supera el 27% y golpea a las fintech
La morosidad en los créditos al consumo continúa en aumento y encendió señales de alerta en el sistema financiero. Según un informe de la consultora 1816, la irregularidad en los préstamos subió por decimoquinto mes consecutivo y alcanzó el 10,6% en enero, el nivel más alto en más de 20 años.
Sin embargo, el dato más preocupante se observa fuera del sistema bancario: en las entidades no financieras, la mora ya supera el 27%, evidenciando un deterioro más profundo en ese segmento.
Fintech bajo presión por el aumento de la mora
El fenómeno impacta con fuerza en el universo fintech, donde el acceso al crédito es más flexible pero también más riesgoso.
En ese contexto, una de las compañías bajo la lupa es Ualá, que en los últimos días quedó en el centro de la escena por versiones sobre altos niveles de incumplimiento en su cartera.
Desde la empresa explicaron que parte de los indicadores elevados responden a su proceso de transformación tras obtener licencia bancaria, lo que dejó una cartera residual con mayor peso de créditos en mora.
Tasas altas y salarios estancados, el combo crítico
El aumento de la morosidad se explica por un contexto de tasas de interés elevadas y pérdida de poder adquisitivo.
Según el informe, en febrero la Tasa Efectiva Anual real de los préstamos personales rondó el 40% en bancos, pero podría haber alcanzado hasta 150% en entidades no financieras, con costos totales aún más altos.
El efecto de la baja de la inflación
Otro factor clave es el cambio en la dinámica inflacionaria. Cuando la inflación se desacelera rápidamente, los créditos a tasa fija se vuelven más pesados en términos reales, dificultando su pago.
Esto implica que, a diferencia de otros períodos, las deudas ya no se “licúan” con la inflación, lo que complica la situación de los hogares endeudados.
Preocupación creciente en todo el sistema
El informe destaca que el deterioro es generalizado: todos los principales bancos registraron aumentos en la mora durante enero, lo que confirma que el problema atraviesa a todo el sistema financiero.
Además, el endurecimiento en el otorgamiento de créditos genera un doble efecto: menos préstamos nuevos y mayor peso relativo de los casos en mora dentro de las carteras.
Un escenario que genera incertidumbre
Si bien desde el sector estiman que lo peor podría haber quedado atrás hacia fines de 2025, los datos actuales muestran que la situación sigue siendo delicada.
El crecimiento de la morosidad, la presión de las tasas y la fragilidad de los ingresos configuran un escenario que pone en tensión el crédito al consumo y plantea desafíos para la recuperación económica en 2026.