Las nuevas armas de una seguridad que se afianza
Neuquén.- El cambio en materia de seguridad en la provincia de Neuquén dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable en las calles. Lo que durante los años de Omar Gutiérrez fue una demanda constante de la sociedad, hoy se consolida con hechos concretos, visibles y sostenidos en el tiempo. La percepción de mayor presencia policial, sumada a una respuesta más rápida ante el delito, configura un escenario distinto que marca un quiebre con el pasado reciente.
Durante la gestión anterior, encabezada por Gutiérrez y con Vanina Merlo al frente del área, la seguridad estuvo atravesada por la desinversión y la falta de planificación estratégica. Ese esquema dejó a la provincia con recursos limitados y una estructura debilitada frente a un delito cada vez más complejo. Hoy, ese modelo quedó atrás y el giro en la política pública es evidente.
La actual gestión decidió avanzar con una jerarquización clara de la fuerza policial, reflejada en los recientes ascensos de oficiales y suboficiales. Este tipo de medidas no sólo ordena la carrera interna, sino que también fortalece la autoridad institucional y mejora la capacidad operativa en el territorio. A esto se suma el anuncio de la compra de más patrulleros, ampliando la presencia preventiva en barrios y rutas.
Sin embargo, uno de los puntos más relevantes de esta nueva etapa es la incorporación de armamento moderno con amplio consenso social: las armas menos letales. La reciente autorización para la compra de dispositivos tipo Byrna, mediante una inversión millonaria, representa un salto cualitativo en la forma de abordar situaciones de riesgo. Se trata de herramientas que permiten neutralizar amenazas sin recurrir a la letalidad, priorizando la vida tanto de civiles como de efectivos.
Estas pistolas, impulsadas por CO2 y capaces de disparar proyectiles cinéticos o químicos a distancia, no son un detalle menor. Responden a una necesidad concreta de adaptar la fuerza a un contexto territorial diverso, donde conviven zonas urbanas densas, circuitos turísticos y amplias áreas rurales. La posibilidad de intervenir con proporcionalidad y menor riesgo marca un antes y un después en los protocolos de actuación.
En paralelo, los resultados empiezan a notarse en el día a día. Los allanamientos y detenciones se suceden con mayor frecuencia, evidenciando un trabajo más dinámico y coordinado de las fuerzas de seguridad. Este accionar sostenido no sólo impacta en la reducción del delito, sino que también envía un mensaje claro: el Estado está presente y actúa.
Ese cambio de clima también se refleja en la conducta de la ciudadanía. La confianza en la gestión crece y se traduce en un aumento de las denuncias, especialmente a través de herramientas como la aplicación Neuquén Te Cuida. Cuando la sociedad vuelve a confiar y se involucra, el sistema se fortalece. Neuquén, en materia de seguridad, ya no está en transición: el cambio está consolidado y va por más.