Nueve de cada diez argentinos dicen que los sellos negros del súper influyen en sus decisiones de compra
Nueve de cada diez argentinos consideran que los octógonos negros del etiquetado frontal ayudan a identificar rápidamente los alimentos menos saludables. Así lo señala un relevamiento de UNICEF y la Fundación Interamericana del Corazón Argentina realizado en 2024, que destaca el papel de estas advertencias en las decisiones de compra.
Los sellos permiten reconocer de manera sencilla si un producto contiene excesos de azúcares, sodio o grasas saturadas, sin necesidad de analizar en detalle la información nutricional del envase.
“Contar con información visible, sencilla y objetiva no limita la libertad de elegir. Al contrario, la hace posible”, sostuvo Rafael Ramírez Mesec, representante de UNICEF en Argentina.
Sobrepeso y obesidad: una preocupación desde la infancia
El etiquetado frontal busca facilitar elecciones alimentarias informadas en un contexto marcado por los problemas de salud asociados con una alimentación poco saludable.
Según los datos citados en el informe, Argentina ocupa el tercer lugar en América Latina en exceso de peso en menores de cinco años. Además, cuatro de cada diez chicos de entre 5 y 17 años tienen sobrepeso u obesidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud de 2019.
Otro dato relevante es el peso de los alimentos ultraprocesados en la dieta infantil: representan más del 35% de la energía diaria consumida por niñas y niños. En contraste, el consumo de frutas y verduras alcanza apenas una quinta parte de la cantidad recomendada.
Las enfermedades no transmisibles, entre ellas las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, representan una parte importante de la mortalidad en el país. La alimentación es uno de los factores vinculados con el desarrollo de varias de estas patologías.
Cómo impactó el etiquetado frontal en otros países
La experiencia regional muestra cambios en los hábitos de compra. En México, cuatro de cada diez consumidores modificaron sus decisiones a partir del etiquetado, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública de 2025.
Chile, uno de los países pioneros en implementar una política integral de advertencias nutricionales, también registró reducciones en el consumo de productos poco saludables, de acuerdo con estudios citados en el informe.
En Argentina, la implementación de los octógonos también impulsó cambios en la industria alimentaria. Un estudio publicado en 2026 identificó una mayor presencia de productos sin sellos y una reducción de aquellos que acumulaban múltiples advertencias.
La normativa incentivó a las empresas a revisar la composición de algunos alimentos y modificar sus recetas para reducir los excesos de nutrientes críticos.
Los sellos son parte de una estrategia más amplia
Desde UNICEF remarcan que el etiquetado frontal debe complementarse con otras medidas para promover una alimentación saludable. Entre ellas se encuentran mejorar la oferta de alimentos en los kioscos escolares, controlar la publicidad dirigida a niños y adolescentes y facilitar el acceso a productos frescos.
También se incluyen acciones de promoción de la lactancia y la reformulación de alimentos por parte de la industria.
La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable busca garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada mediante información clara para los consumidores.
Aunque desde UNICEF reconocen que la aplicación de la normativa puede ajustarse sobre la base de evidencia técnica, advierten que cualquier modificación debe preservar su objetivo central: facilitar decisiones informadas y mejorar la alimentación, especialmente durante la infancia.