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Atacó a su sobrino con un cuchillo en una reunión familiar: perdió el bazo y recibirá una indemnización millonaria

Un hombre fue condenado a pagar casi $244 millones a su sobrino por una agresión ocurrida cerca de las lagunas de Epulafquen en enero de 2025.
miércoles 04 de noviembre de 2026

Un hombre deberá pagar casi 244 millones de pesos a su sobrino por las graves lesiones que le provocó al atacarlo con un cuchillo durante una reunión familiar cerca de las lagunas de Epulafquen, en el norte neuquino. La víctima perdió el bazo, sufrió una incapacidad permanente del 35% y necesitó varios meses para retomar su trabajo.

La condena civil fue dictada por el juez de la Circunscripción Judicial del Alto Neuquén, Carlos Choco. El episodio ocurrió en enero de 2025, después de una discusión entre ambos familiares.

Tras recibir una puñalada en el abdomen, el joven fue trasladado inicialmente al hospital de Las Ovejas y luego derivado a Chos Malal, donde debió ser intervenido quirúrgicamente y le extirparon el bazo.

Su recuperación fue compleja. Permaneció internado durante cinco días, necesitó drenajes y transfusiones de sangre y posteriormente continuó con controles y tratamiento ambulatorio.

Recién tres meses después pudo regresar a su puesto en un taller mecánico, aunque continuó con dolores y dificultades para realizar tareas que demandaban esfuerzo físico.

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Qué tuvo en cuenta la Justicia para fijar la indemnización

El monto establecido por el juez alcanza casi los 244 millones de pesos e incluye distintos conceptos: incapacidad física, daño moral, dos años de tratamiento psicológico y gastos futuros relacionados con controles médicos y traslados.

Durante el juicio, el agresor intentó responsabilizar parcialmente a su sobrino. Sostuvo que el joven estaba alcoholizado, que había iniciado la pelea y que utilizó el cuchillo para defenderse de una agresión.

Sin embargo, el magistrado consideró que esa versión no había sido acreditada. Los testigos que participaron de la reunión familiar señalaron que no habían observado enfrentamientos previos entre ambos. Si bien ninguno presenció directamente el momento de la puñalada, tampoco confirmaron que la víctima hubiera iniciado una agresión o se hubiera abalanzado sobre su tío.

Para el juez, no existían elementos que permitieran atribuirle al sobrino una conducta que justificara reducir la responsabilidad del demandado.

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Ya había recibido una condena penal

El hombre ya había sido condenado por el mismo episodio en el fuero penal. Mediante un procedimiento abreviado, aceptó su responsabilidad por el delito de lesiones gravísimas y recibió una pena de tres años de prisión de ejecución condicional.

Esa sentencia tuvo consecuencias directas en el juicio civil: impidió volver a discutir si la agresión había ocurrido y quién había sido su autor. Por eso, el análisis se concentró en determinar los daños provocados y si existían motivos para reducir la indemnización por una eventual responsabilidad de la víctima.

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El juez sostuvo que considerar que el tío había actuado en legítima defensa resultaba incompatible con lo que ya había quedado establecido en la causa penal.

Las secuelas permanentes de la agresión

La pericia médica determinó que la víctima quedó con una incapacidad física parcial y permanente del 35%. El porcentaje contempló la pérdida del bazo, las cicatrices de la intervención quirúrgica y una secuela sensitiva.

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El informe también advirtió que la ausencia de ese órgano implica un mayor riesgo de infecciones, la necesidad de controles médicos periódicos durante toda la vida y esquemas específicos de vacunación.

Las consecuencias también se hicieron sentir en su actividad laboral. Aunque pudo regresar al taller mecánico, un compañero declaró que tenía dolores y dificultades para realizar determinados movimientos. Incluso debieron incorporar una herramienta de impacto para evitar que tuviera que hacer algunos esfuerzos durante las reparaciones.

La sentencia todavía no está firme: el demandado la apeló y deberá ser revisada por la Cámara de Apelaciones 2.

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